El Triángulo Dramático – Parte 3

 El Triángulo Dramático para entender (y cambiar) las relaciones disfuncionales

En la primera parte he introducido los 3 roles de Perseguidor, Salvador y Víctima.

He aclarado en la segunda parte porque entramos en el Triángulo y como empieza todo. Después he presentado varios ejemplos de situaciones con Perseguidores, Salvadores y Víctimas.

Parte 3
  • Herramientas para salir del Triángulo
  • Conclusión

Entonces, ¿qué hay que hacer para dejar de jugar?

Ante todo, comprométete a vivir sin recurrir a los roles de Perseguidor, Salvador y Víctima.

Para ello propongo algunas herramientas que te ayudarán a mejorar tu vida. Por lo tanto podrás vivir sin entrar o sin invitar a alguien en el Triángulo Dramático.

Elige una de las herramientas y aplícala durante algún tiempo para ver los efectos. Cuando ya es parte de tu forma de pensar y de actuar, da otro paso.

Es preferible efectuar un solo cambio a la vez.

HERRAMIENTAS PARA SALIR DEL TRIÁNGULO

  • Darme cuenta de que estoy en el Triángulo

    -Pista 1: Siento malestar después de una interacción con alguien.
    -Pista 2: Se repiten las mismas situaciones una y otra vez.

  • Preguntarme qué rol estoy adoptando

    -Pista: ¿Salvador, Perseguidor o Víctima?

  • Reconocer el “anzuelo” (mi punto débil) que me engancha en el Triángulo para no volver a morder

    -Pista 1: Salvador – “Necesito sentirme útil.”
    -Pista 2: Víctima – “Me siento impotente.”
    -Pista 3: Perseguidor – “Necesito culpar a alguien.”

  • Hacerme estas 5 preguntas para identificar si entro en el Triángulo Dramático en el rol de Salvador.

Cuando tengo que tomar una decisión o contestar a alguien, primero me hago estas 5 preguntas, después contesto honestamente con SÍ o NO a cada una.
A continuación cuento el número de NO.
Con 2 o más NO, lo correcto es NO HACER NADA para no entrar en el Triángulo Dramático.
Si a pesar de todo actúo, entraré en el Triángulo Dramático en el rol de Salvador y acabaré en Víctima.  

 5 PREGUNTAS PARA NO SALVAR (de Claude Steiner) :
1. ¿QUIERO HACERLO?
2. ¿ME CORRESPONDE HACERLO?
3. ¿PUEDO HACERLO?
4. ¿TENGO UNA DEMANDA CLARA?
5. ¿HAGO MENOS DEL 50%?

A modo de ejemplo lo aplico al caso de un amigo que me pide prestado 500€ para pagar su alquiler.

1. ¿QUIERO HACERLO?

¿Me apetece prestarle dinero?
– Sí (porque siempre me lo ha devuelto, porque puedo confiar en él, …)
– No (porque ya ha pasado otra vez y nunca me los devolvió, porque él no me ayudó cuando lo necesitaba, porque no me apetece, …)

2. ¿ME CORRESPONDE HACERLO?

¿Soy YO quien le tiene que prestar el dinero?
– Sí (porque somos familia, porque él me había ayudado en el pasado, …)
– No (porque no soy un banco, porque tiene familia, pareja, …)

3. ¿PUEDO HACERLO?

– Sí (porque este mes he ganado suficiente, porque tengo ahorros,…)
– No (porque no me sobra dinero, porque si no tendría problemas yo, …)

4. ¿TENGO UNA DEMANDA CLARA?

– Sí (porque me lo ha pedido claramente y me ha dicho cuando me va a devolver el dinero, …)
– No (porque solo mencionaba que le falta dinero, porque no me ha pedido nada, porque siento que le tengo que ayudar, …)

5. ¿HAGO MENOS DEL 50%?

– Sí (porque necesita 1100€, pero me ha pedido 500€, hago menos del 50%)
– No (porque necesita 500€ y me pide 500€, hago el 100% del esfuerzo).

Mis respuestas (imaginarias en este caso) a cada pregunta son:
1- NO,   2- NO,   3- SÍ,   4- SÍ,   5- SÍ.
Resultado : 2 NOS.
Entonces, NO le presto el dinero que me pide.
Naturalmente, mi impulso de Salvadora sería prestarle el dinero.
Pero ahora, con esta herramienta, sé que si lo hago, el resultado sería contraproducente y estaría aceptando el “anzuelo” para entrar en el Triángulo (y me quedaré con las manos vacías).

.

  • Contestar de forma inesperada

    -Pista 1: “Pues sí que tienes un problema. ¿Qué vas a hacer?” (en vez de resolver el problema para la persona)
    -Pista 2: “Te siento muy enfadado. Cuéntame más…” (en vez de quejarme y entrar en el papel de Víctima).
    -Pista 3 : “Esto que has hecho es inaceptable. No lo vuelvas a hacer y encuentra una manera de compensarlo.” (en vez de atacar e insultar a la persona)..

  • Cambiar de lugar cuando recibo un “anzuelo” para engancharme en el Triángulo

    -Pista: Levantarme, salir, distanciarme, ir al baño para tener tiempo de pensar antes de reaccionar.

  • Poner limites diciendo que “No” si no quiero hacer algo

    -Pista: “Me gustaría ir al cine contigo, pero ahora mismo no me apetece.”

  • Dejar de aportar más que la otra persona

    -Pista: Dejar de trabajar más que el compañero, de pagar las cuentas o las facturas de los demás,…

  • Pedir lo que necesito.

    -Pista 1: “¿Puedes venir a buscarme en el aeropuerto el lunes a las 10.45?” (en vez de esperar que el otro me proponga ir a buscarme).
    -Pista 2: “Ahora estoy muy cansada, necesito media hora tranquila y después te contesto.” (en vez de gritar que nadie me hace caso).
    -Pista 3: “Tengo calor. ¿Puedo abrir la ventana?” (en vez de preguntar a la otra persona si tiene calor).

  • Satisfacer mis propias necesidades.

    -Pista: Como me gustan las flores, me compro un ramo en vez de esperar que alguien me lo regale.

  • Hacer cumplidos sinceros y dar “caricias”, muestras (positivas) de apreciación o de reconocimiento a mi mismo y a los demás

    -Pista 1: “¡Qué bien lo he hecho! Estoy muy orgulloso de mí.”
    -Pista 2: “¡Te felicito! ¡Qué bien lo has hecho!”
    -Pista 3: “¡Cómo me gusta tu regalo!”
    -Pista 4: “Gracias por …”

  • Aceptar los cumplidos sinceros y las “caricias”, muestras (positivas) de apreciación o de reconocimiento de los demás

-Pista 1: “¡Gracias por tus bonitas palabras!”
-Pista 2: “¡Qué amable!”
-Pista 3: “¡Cómo me gusta tu regalo!”
-Pista 4: “Gracias por tu ayuda!”

  • Dar mi opinión sin querer tener la razón.

– Pista 1: Dependiendo de su perspectiva, dos personas pueden tener razón incluso si están expresando argumentos opuestos.
– Pista 2: “¿Quieres ser feliz o tener razón?”

Tú puedes tener razón... Y tú también

(Viñeta : 72Kilos)

  • Establecer un contrato claro: el acuerdo debe ser explícito y no dejar lugar a confusión o a duda

    Pista 1: Yo hago esto (especificar qué exactamente), tú haces lo otro (especificar qué exactamente).
    -Pista 2: Ella se compromete a hacer una cosa, él se compromete hacer a otra.
    -Pista 3: Tú haces esto, yo te pago por ello.

    -Pista 4: Yo te presto 300€, tú me devuelves 100€ en enero, febrero y marzo de 2020.

  • Dejar de sentirme responsable por otra persona

    -Pista: ¿Es mi responsabilidad?, ¿Es asunto mío?

  • Responsabilizarme y dar pasos para solucionar mis problemas.

    -Pista: Hacer algo yo mismo, tener iniciativa, anticiparme a problemas y no esperar que alguien lo haga por mí.

  • Hablar en primera persona

    -Pista: Hablar del yo en vez del  (decir yo en vez de hablar como si le hubiera pasado a mi interlocutor lo que en realidad me pasó a mi)

    Cuando haces pasteles en el horno de gas, tienes problemas para evaluar la temperatura.”
    → 
    “Cuando yo hago pasteles en el horno de gas, tengo problemas para evaluar la temperatura.”

“A este chico le dices “Hola” y nunca te contesta.
“A este chico le digo “Hola” y nunca me contesta.

  • Al fin y al cabo evitar las relaciones con personas que quieren jugar a toda costa.

Aléjate de las personas que te hacen sentir mal

(Viñeta : 72Kilos)

CONCLUSIÓN

Todos jugamos y adoptamos los roles de Salvador, Perseguidor y Víctima ocasionalmente. Por una parte, podemos iniciar el juego en el Triángulo, por otra parte, podemos aceptar la invitación (el anzuelo) de alguien que quiere jugar con nosotros.

Malgastamos energía en conflictos, no solo porque estar en el Triángulo Dramático es adictivo, sino también porque nos hemos acostumbrado a vivir en codependencia. La codependencia (la excesiva dependencia emocional o psicológica de alguien) fomenta un comportamiento pasivo y un descuido de nuestras propias necesidades. La codependencia también nos impide desarrollar plenamente todas nuestras competencias.

Aunque miembros de nuestra familia o amigos puedan estar inmersos en el Triángulo Dramático, lo más importante es que no juguemos y que nos responsabilicemos de nuestra vida. A veces eso implica renunciar a algunas relaciones si estas personas quieren seguir relacionándose sin intimidad. En definitiva podemos crear y mantener relaciones sinceras donde podemos ser nosotros mismos. No hace falta la pantalla de los roles de Perseguidor, Salvador y Víctima.

Salir del Triángulo para vivir más feliz es posible, si bien no es fácil. Hace falta tomar conciencia,  reconocer los roles del Triángulo Dramático y aplicar activamente las herramientas propuestas. Si reconoces que estás en el Triángulo Dramático, contacta conmigo para empezar un proceso de coaching que te permitirá liberarte de esta dinámica dañina y aprender a construir relaciones saludables. El resultado ciertamente vale la pena. 

No es lo mismo ayudar que Salvar, ser asertivo que Perseguir, tener un problema que Victimizarse.

¿Sabrías identificar a un Perseguidor, un Salvador y una Víctima?

En la próxima entrada puedes ponerte a prueba…

Parte 4
  • Test

2 respuestas a «El Triángulo Dramático – Parte 3»

  1. HOLA
    Mi nombre es Ana y vivo en la isla. Solo darte las gracias por la publicación sobre el Triangulo Dramático. Una luz en el camino, que hace maravilloso seguir estando en el.

    1. Muchas gracias Ana! Me alegro mucho que te haya gustado! Espero que te sirva para despejar tu camino y poder disfrutar aun más ☀️
      Un abrazo

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