El Triángulo Dramático – Parte 2

 El Triángulo Dramático para entender (y cambiar) las relaciones disfuncionales

En la primera parte he explicado en detalle los 3 roles de Perseguidor, Salvador y Víctima.

Parte 2
  • ¿Por qué jugamos?
  • ¿Cómo empieza?
  • Diferentes situaciones

¿POR QUÉ JUGAMOS?

Entrar en el Triángulo nos permite satisfacer algunas necesidades : ser reconocido o visto, obtener la confirmación de quienes somos y estímulos por el intercambio. A la vez la interacción estructura nuestro tiempo: pasamos el rato ocupados en una actividad llena de “rebotes”.

Entonces, ganamos algo aunque los beneficios finalmente sean negativos. O sea establecemos un contacto, lo que es mejor que no tener ninguno. Pero la interacción no es satisfactoria porque el resultado se manifestará en forma de conflicto, mal rollo, enfado, culpa, resentimiento que afectarán a nuestro bienestar.

Cuando estamos en el Triángulo las cosas nunca cambian. Nos sentimos internamente seguros porque seguimos un guión donde cada uno conoce las jugadas. Adoptamos el rol que dominamos y no hay sorpresas.

Pero esta forma de relacionarse crea distancia entre las personas ya que no es sincera. Impide una comunicación honesta que aborda los problemas. Permite evitar la intimidad, la responsabilidad y la autenticidad. Además confirma las creencias que tenemos sobre nosotros mismos (“Siempre me pasa lo mismo”).

¿CÓMO EMPIEZA?

El escenario privilegiado donde los niños aprenden a jugar los 3 roles del Triángulo es la familia. Ambos padres son los modelos que interactúan en su rol favorito. Ellos lo han aprendido en sus familias y lo transmiten a la generación siguiente creando relaciones poco auténticas.

Cada miembro de la familia elige uno de los 3 roles y generalmente se “especializa” en un papel. Lo adopta repetidamente hasta que se convierta en parte de su identidad. Al final toda la familia se relaciona inconscientemente dentro del Triángulo.

¿Cuáles son los roles que adoptan o adoptaban tus padres, tus hermanos y tú?

Cuando identificas quien asume o asumía el rol de Salvador, Perseguidor y Víctima podrás observar como se desarrolla el Triángulo en tu familia.

Tomar conciencia es el primer paso necesario para poder cambiar la dinámica.

DIFERENTES SITUACIONES CON SALVADOR, PERSEGUIDOR Y VÍCTIMA

Preámbulo: Utilizo los términos padre / madre / hijo / hija / hombre / mujer aleatoriamente. Para mantener la fluidez de la lectura no menciono sistemáticamente todos los géneros.

Familia

Muchos padres quieren evitar que sus hijos experimenten situaciones desagradables porque tienen miedo por ellos. No quieren que sufran. Como no confían en la capacidad de los niños a encontrar su propio camino, les dicen qué hacer y cómo hacerlo, sin dejarles la oportunidad de fallar y de aprender de sus errores. Querer controlar a sus hijos crea conflictos y mal rollo porque cada uno actúa en su papel de Víctima, Salvador y Perseguidor.

Por otra parte, la necesidad de algunos padres de sentirse “buenos padres”, de hacerlo todo por sus hijos sin ponerles límites crea hijos Víctimas (“Pobre de mi”) o Perseguidores (“Pequeños tiranos o dictadores”). Por lo tanto, los hijos no saben como tomar decisiones, ni como poner límites. Entonces culpan a los demás de sus errores, abriendo así probablemente la puerta a un futuro rol de adulto Víctima o Perseguidor.

Un ejemplo de juego en la familia sería un hijo que no enseña sus malas notas (va de Salvador) porque no quiere decepcionar a sus padres y quiere evitar que le echen la bronca. Al enterarse, el padre le castiga (Perseguidor) porque no ha dicho la verdad. El hijo acaba en Víctima. Al mismo tiempo la madre intenta “salvar” a su hijo riñendo al padre para que deje al hijo tranquilo. El resultado es un cúmulo de emociones desagradables para los tres, cada uno confirmando sus propias creencias negativas sobre sí mismo.

Parejas

Otro campo de juego son las relaciones donde cada pareja adopta un rol.

La intensidad con la cual jugamos en el Triángulo se puede clasificar en 3 categorías. Cada categoría  lleva a consecuencias de menos a más gravedad. Los sucesos que salen en los periódicos suelen ser del tercer grado.

artículo en El Confidencial mujeres asesinadas en enero 2019

Artículo en El Confidencial del 17 de enero 2019

Vemos tres ejemplos que ilustran estas categorías:

  • 1er grado : Ana y su marido van a una fiesta. Allí Ana coquetea visiblemente con un hombre. Al volver a casa rechaza los acercamientos de su marido que se siente frustrado.
  • 2o grado : Ana tiene un amante y se las arregla para que su marido lo sepa. Ella le asegura que la relación extramatrimonial no tiene importancia para ella. Los esposos discuten y se pelean.
  • 3er grado : El marido encuentra a Ana y a su amante en la cama. En estado de shock el marido reacciona de un modo u otro: pide el divorcio, los mata, se suicida o se refugia en el alcohol ….
1. El primer grado

El primer grado es socialmente aceptable y se desarrolla esencialmente a nivel verbal. Ocurre en el día a día.

El próximo ejemplo pertenece al primer grado. Este tipo de diálogo estereotipado permite a la pareja evitar abordar el verdadero problema.

En la conversación de esta pareja el tono tiene mucha importancia y no queda reflejado por escrito:

– Cariño, no encuentro las llaves del coche. (Víctima, sin haber buscado ni pedir claramente por lo que necesita)

– ¿Por qué me acusas siempre? (se siente Víctima, la palabra “siempre” indica que este tipo de conversación es repetitivo) Ahora recuerdo que habías prometido ya hace meses comprar otro juego de llaves. (respuesta sin relación directa con el tema de la interacción) Siempre es lo mismo. ¡No puedo confiar en ti y todo lo tengo que hacer yo! (Pasa a Perseguidor, busca algo que reprochar a la pareja, y finalmente a Salvador)

Consecuencias del primer grado: emociones desagradables (frustración, rabia, enfado, tristeza, culpabilidad, …)

2. El segundo grado

Las emociones desagradables y el sufrimiento se vuelven más intensos lo que afecta a la felicidad.

Algunas canciones de “amor” dan ejemplos de estos roles:
– “Sin ti no soy nada”
– “La tortura”.

Muchos conflictos o problemas en las relaciones son una expresión del Triángulo Dramático. Drama no es Amor.

Consecuencias del segundo grado: discusiones, peleas, conflictos, …

(Viñeta : 72 Kilos)

3. El tercer grado

Las consecuencias dañan a la integridad física, psicológica, emocional o económica de la persona. Las relaciones de maltrato o de abuso siguen el mismo patrón con los tres roles, solo que las consecuencias son mayores.

Habitualmente los roles son inconscientes y jugamos por razones inconscientes. En cambio, la persona que juega conscientemente y “embauca” hábilmente con sus palabras para obtener beneficios a costa del otro se llama manipulador.

Los manipuladores pueden empezar como Salvadores seduciendo al manipulado. Le dicen todo lo que quiere escuchar, haciéndole creer que piensan igual y que su relación es “especial”.

Después el manipulador se queja continuamente de sus circunstancias (“Pobre de mí” en Víctima) para que el manipulado pase a Salvador, haciéndose cargo del manipulador.

Al final, el manipulador pasa a Perseguidor, culpabilizando al manipulado (“Es porque tú …. que yo …”, “Es tu culpa si….”) y intimidándole. Utiliza represalias y su malhumor para que el manipulado pase a Víctima. Como las Víctimas nunca ponen límites, se quedan al final  sin dinero, aisladas de sus amigos, de su familia, ….

Consecuencias del tercer grado: comportamientos destructivos, daño a si mismo o a otros, personas que terminan en el hospital, en un psiquiátrico, en prisión o en la morgue.…

Cuentos y películas 

Los cuentos de hadas y las películas están basados en las dinámicas del Triángulo. Stephen Karpman (el creador del Triangulo Dramático) da el ejemplo de Caperucita Roja:

La heroína comienza como Salvadora de la abuela enferma cuando le lleva un cesta de comida. También es Salvadora del lobo cuando le da indicaciones para que encuentre la casa de la abuela. La abuela y Caperucita se convierten en Víctimas del lobo Perseguidor cuando éste se las come. El lobo cae Víctima del leñador cuando le abre la barriga. Además de Perseguidor del lobo el leñador es Salvador de Caperucita y de la abuela al sacarlas de la barriga del lobo.

Ámbito laboral 

De la misma manera se pueden encontrar los tres roles en el trabajo, en cualquier oficina o empresa.

Por ejemplo, un vigilante que manda a los usuarios ejerciendo control sobre la cola puede estar en Perseguidor, pasando a Salvador cuando distribuye números aunque el cupo ya esté alcanzado. Los usuarios desempeñan el rol de Víctimas sumisas para no tener que volver otro día.

Como profesora particular solía entrar en el rol de Salvadora cuando yo hacía más esfuerzos que mis alumnos. Preparaba más y más material dedicando más tiempo que ellos. Acorde con su papel de Víctima el alumno seguía en la pasividad. Cuando yo veía su pasividad y falta de motivación, me enfadaba interiormente y le reñía ejerciendo de Perseguidora.

¿Identificas en tu trabajo alguna situación que corresponda al Triángulo Dramático?

En nuestras mentes

Jugamos internamente todo el día y cada día sin darnos cuenta. Nuestro dialogo interior pasa de un rol a otro: “!Qué tonto soy!” (Perseguidor) porque hemos hecho un error, nos sentimos culpables o incompetentes(Víctima) y nos justificamos o minimizamos las consecuencias (Salvador) para evitar emociones desagradables.

Adicciones

Los roles de Salvador, Perseguidor o Víctima se aplican igualmente en las adicciones.

Las personas alcohólicas empiezan como Víctimas que necesitan el alcohol para poder sobrellevar los problemas no resueltos o los traumas. Las parejas juegan habitualmente el rol de Salvadores responsabilizándose del otro, recogiendo y limpiando, organizando, encargándose, controlando o incluso proporcionando las bebidas. Después de que el alcohólico se emborracha otra vez, desordenando, comportándose mal o siendo violento (actuando como un Perseguidor), los Salvadores se vuelven Víctimas. Su rabia les hace cambiar luego a Perseguidores que culpan a la persona alcohólica.

La recompensa o el beneficio de los Salvadores es parecer intachables para así sentirse moralmente superiores (“Todo lo estoy haciendo bien, la culpa la tienes tú”) y recibir reconocimiento de los demás por su capacidad para aguantar la situación.

El beneficio para las Víctimas es estar ocupadas bebiendo (estructurando su tiempo), evitar resolver el problema real, obtener atención y ser atendidas.

Por otra parte la sustancia (droga, alcohol, comida, …) o el comportamiento adictivo (sexo, compras, juego, …) salvan a la Víctima de su propio malestar (aburrimiento, soledad, miedo, angustia, estrés, problemas, trauma). A la vez la sustancia o el comportamiento persiguen al adicto (haciéndose reproches, sintiendo vergüenza y culpa, creando dificultades económicas y sociales o problemas de salud).

El juego interno con uno mismo mantiene a la persona en el Triángulo e impide que resuelva el verdadero problema. Dicho Triángulo se expande después en las relaciones y en la familia: el adicto juega a dos niveles: interno y externo.
Lo que hay dentro se repite fuera también.

La religión cristiana

El cristianismo se basa en la creencia del pecado original.

Los creyentes nacen imperfectos, pecadores y culpables por naturaleza (Víctimas). Por lo tanto, siempre dependen de la aprobación de la Iglesia que puede controlarlos. Los creyentes deben confesar sus pecados y arrepentirse para ser perdonados por la Iglesia (Salvadora). La fe los salvará de la condenación eterna y ofrece el Cielo como recompensa.

Jesús (la primera Víctima) murió a manos de los romanos (Perseguidores) para redimir a los creyentes de sus pecados y finalmente actuar como Salvador.

La Iglesia manipula y persigue a las personas con el concepto del Infierno, con la trampa de la perfección (la tarea imposible de actuar como Jesús), culpando a las personas por sus pecados, teniendo el poder de definir qué son los pecados y quién es digno, juzgando asuntos personales (aborto, contracepción, preferencias sexuales, eutanasia), excluyendo a las personas (herejes, mujeres) y finalmente legitimando el uso de violencia, violación, abuso sexual y genocidio.

Al mismo tiempo, la Iglesia manipula y salva a las personas con el concepto de Cielo y salvación, teniendo el poder de perdonar pecados, definiendo la verdad y lo que es bueno, así como ofreciendo un sentido de pertenencia.

La Santa Inquisición

La Santa Inquisición que comienza en el siglo XII es un ejemplo de Triángulo Dramático.

El tribunal fue una herramienta de represión, un instrumento de poder (Perseguidor) para separar el grano (los cristianos – el rebaño – dentro) de la paja (los herejes – una amenaza para el orden social – fuera).

Por un lado, el tribunal (Perseguidor) castigó a los cristianos (Víctimas) que confesaron espontáneamente sus pecados con multas, flagelación o penitencias. Pero estos pudieron ser redimidos (ser salvados).

Por otro lado, el tribunal utilizó presión o tortura (Perseguidor) para obtener confesiones con el fin de encontrar herejes. Estos fueron luego excomulgados, encarcelados o condenados a muerte (Víctimas).

Cambiar de rol?

Las situaciones donde podemos actuar en el Triángulo Dramático son múltiples. Una vez hayamos tomado conciencia de los roles, solemos intentar salir adoptando otro rol.
Si siempre he sido Salvador, dejaré de salvar. Con mucha probabilidad, adoptaré otro rol, el de Perseguidor por ejemplo, y seguiré jugando porque cambiar de rol no es salir del Triángulo.

Entonces, ¿qué hay que hacer para dejar de jugar?

En la tercera parte encontrarás herramientas a poner en práctica en tu día a día para evitar los roles de Perseguidor, Salvador o Víctima.

Parte 3
  • Herramientas para salir del Triángulo
  • Conclusión

10 respuestas a «El Triángulo Dramático – Parte 2»

  1. Gracias por compartir Susanne,
    Me está sirviendo de gran ayuda tu manera de explicarlo.
    En el párrafo “Al final los hijos no saben como tomar decisiones y culpan a los demás de sus errores, abriendo así eventualmente la puerta a un futuro rol de Perseguidor adulto” te refieres a que una persona que en su niñez es niño víctima tiene más probabilidades de convertirse en perseguidor cuando sea adulto o que debido a su condición de víctima, en la etapa adulta va a atraer a un perseguidor? Gracias de antemano

    1. Hola Lola,
      muchas gracias por tu comentario y tu interés!

      Te agradezco la pregunta. Yo diría que tienes la razón en los dos casos….

      Cuando una madre (o un padre) sobreprotege a los hijos, impide que aprendan a tomar decisiones y que desarrollen todo su potencial. Saber tomar decisiones es un aprendizaje. Con el tiempo, después de fallos y aciertos, los niños aprenden a tomar decisiones acertadas. Sin este aprendizaje los fallos serán más probables y estos niños no se responsabilizarán, prefiriendo culpar a los demás, volviéndose muy “tiranos”. Culpar a los demás es entrar por la puerta del Perseguidor. Estos hijos han cambiado su posición en el Triángulo (sin salir de él), pasando de Víctima a Perseguidor en algunos casos.

      Por otra parte, los niños que se quedan en el rol de Víctima pueden atraer a un Perseguidor (o a un Salvador), por su necesidad de relacionarse en el Triángulo para confirmar su posición de Víctima.

      un abrazo

  2. Genial la explicación! Para mi lo más revelador fue ver contigo en la sesión que usamos este triángulo no sólo con los demás sino también con nosotros mismos.
    Gracias Susanne,

  3. Sussane muy bueno, para reflexionar realmente.Me encantaría recibir la tercera parte.
    Muchas gracias por compartirlo.
    Un abrazo.

  4. Hola Susanne,
    Gracias por estas explicaciones que dibujan en un lienzo los mecanismos a menudo automáticos y casi inconscientes de nuestras relaciones. Sin duda es necesario verlas un poco así desde el exterior, para comprobar que inevitablemente nos vemos reflejados día a día en estos roles. Seguiré leyendo los siguientes artículos, me parecen muy interesantes y un buen ejercicio para empezar a identificar y trabajar sobre estas relaciones.
    Besos

    1. Muchas gracias Javi! Cómo me alegro que te permita identificar lo que está pasando y tomar conciencia! Además, teniendo hijos me parece muy importante para evitar conflictos y patrones automáticos. Cualquier pregunta no dudes en contactarme. Estaré encantada de hablarlo contigo.
      Besos

    1. Gracias Marian!
      se puede decir que seguirán jugando… cada uno en su rol…
      pero hay que tener en cuenta que el Perseguidor no sale del juego, ya que cada Víctima o Salvador pasa a Perseguidor en algún momento.
      Cada persona del juego empieza en uno de los roles pero pasará a los dos otros roles según las circunstancias, o sea cada persona del juego es Salvadora, Perseguidora y Víctima consecutivamente.
      Por ejemplo el Salvador empieza salvando a la Víctima, después se enfada (pasa a Perseguidor) porque está resentido o enfadado, y al final pasa a Víctima porque la Víctima inicial se queja o no agradece la ayuda.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *