El Triángulo Dramático – Parte 1

Descubrir los 3 roles del Triángulo Dramático

Si quieres entender por qué a veces te sientes mal después de interactuar con alguien, ¡el Triángulo Dramático tiene la clave del misterio!

Esto les pasa mucho a mis clientes… ya sea con sus hijos, su mujer o su marido, sus padres, compañeros de trabajo o su jefe, sus alumnos, amigos o su suegra – ¡y para ser sincera, a mí también me ha pasado a menudo en el pasado!
Al repetir las mismas conductas obtenemos los mismos resultados desagradables. Y cada vez, nos sentimos incómodos, desanimados o impotentes.

¿Te ha pasado alguna vez a ti también?

En las 5 entradas del blog sobre el Triángulo Dramático, explico esta dinámica relacional dañina y cómo liberarse de ella.
Sin embargo, muchos de nosotros necesitaremos pedir ayuda si queremos romper este patrón tan arraigado.
Sé valiente y ponte en contacto conmigo. Puedo ayudarte y estaré encantada de apoyarte durante las sesiones de coaching.

Pero primero, ¡sigue leyendo!

Parte 1
  • Introducción
  • El Triángulo Dramático
  • Los tres roles

INTRODUCCIÓN

Empecemos con este ejemplo de una conversación banal entre Javier, el marido, que quiere ir a una fiesta con su mujer Sofía:

– El sábado estamos invitados a la fiesta de cumpleaños de Pascual. Habrá una comida y luego iremos a bailar. Va a ser divertido. 
– No sé qué hacer con los niños.
– ¿Tu sobrina podría quedarse con ellos? 
Sí, pero ella trabaja hasta tarde los sábados y nunca sé a qué hora está disponible. No podemos contar con ella.
– Bueno, podrías pedirle a tu madre que venga hasta que lleguemos a casa.
– Sí, pero a mi madre no le gusta salir después de las ocho de la tarde. Prefiere quedarse en casa viendo la televisión.
– ¿Por qué no llamamos a una niñera?
 Pero ¡qué dices! ¿Estás loco? Nos va a costar un ojo de la cara y, además, no me fío de estas chicas. No sabemos con quién estamos tratando… ¡Vaya solución que propones!

Consecuencia

Ambos acaban irritados por el giro de los acontecimientos y se sienten molestos:
– uno porque intenta ayudar, pero aparentemente no ofrece ninguna solución adecuada
– la otra porque rechaza las sugerencias, no aprecia las soluciones propuestas e incluso se enfada.

¿Te suena?

Aunque la intensidad y la gravedad pueden variar, este tipo de conversación sigue un patrón, que se explica por el Triángulo Dramático.

EL TRIÁNGULO DRAMÁTICO

El modelo

La herramienta mágica para entender este patrón se llama el Triángulo DramáticoStepen Karpman creó el modelo en 1968 en el marco del Análisis Transaccional. Gracias a esta herramienta podemos analizar con precisión lo que está pasando en las relaciones ya que el Triángulo Dramático esclarece la interacción automática y disfuncional entre 2 (o más) personas. 

En una relación dentro del Triángulo Dramático hay 2 protagonistas (hombre o mujer) que pasan de un rol a otro:

  • el Salvador
  • el Perseguidor
  • la Víctima.

Cada persona asume al principio uno de los 3 roles complementarios: Salvador,  Perseguidor o Víctima. Al final de la interacción cada persona se encuentra en otro rol y a partir de ahí empieza el Drama.

LOS TRES ROLES EN EL TRIÁNGULO DRAMÁTICO

¿En qué consisten estos roles?

  • EL SALVADOR

Los Salvadores se involucran en la vida de los demás esperando ansiosamente reconocimiento y aprobación. Hacer suposiciones acerca de las necesidades de los demás les da alas para ayudar antes de que nadie les haya pedido algo y crean así una deuda de gratitud. Creen que los demás los necesitan y imponen su solución. De este modo incapacitan a los demás para resolver ellos mismos sus problemas. A la vez manifiestan una especie de superioridad moral.

solucionar problemas de otras personas y no solucionar los míos... eso es un problema

 

 

 

(Viñeta: 72Kilos)

 

 

 

Puesto que los Salvadores se sienten responsables de la felicidad y del bienestar ajeno, enseguida se afanan en reconfortar, calmar o tranquilizar a los demás para que estas personas no sientan sus emociones desagradables como dolor, rabia, decepción o tristeza…  Los Salvadores también quieren tener buenas relaciones con todo el mundo ya que les gusta la armonía. Por eso evitan los conflictos o la confrontación  a toda costa, aunque al final suponga una pérdida de tiempo, dinero o energía. Tienden a complacer a la gente para evitar críticas y rechazo. Al fin y al cabo, quieren sentirse aceptados y queridos por todos.

Por todo ello están desconectados de sus propias emociones. Por lo tanto, es difícil si no imposible tener relaciones emocionalmente íntimas con ellos. Huirán en el «hacer», estarán ocupados en cada momento… Su agenda es prueba de ello: no tienen ni un minuto.

A pesar de sus buenas intenciones, les hacen falta unas Víctimas para poder ser Salvadores. Por ende su comportamiento fomenta la dependencia y la falta de autonomía en las Víctimas. Los Salvadores seguirán involucrados en relaciones de co-dependencia (con adictos por ejemplo) que les son perjudiciales porque no se dan cuenta de lo dañinas que son para ellos mismos. 

¿Soy simplemente buena persona o soy DEMASIADO buena persona?

Los Salvadores tienen una necesidad imperativa de sentirse útiles para tapar su ansiedad y su baja autoestima… en resumen, para dar sentido a su vida. Nunca se cansan de dar; básicamente porque no saben decir que no. Sin embargo, si se atreven a decir que no, se sienten culpables y se tachan de egoístas o tacaños. Priorizan las necesidades de los demás ignorando las suyas, porque proyectan en otros sus propias necesidades no satisfechas. Igualmente tienen muchas dificultades en identificar sus propias necesidades y deseos.

En definitiva se sacrifican porque quieren demostrar que son buenas personas, generosas y desinteresadas, que se merecen cariño y reconocimiento. Y cuando alguien les dice: «Eres demasiado bueno (o buena)» se ofenden. 

Pero Salvar crea resentimiento y enfado en ellos mismos y en las Víctimas, no reconocimiento, ni gratitud y tampoco respeto. Con lo cual los Salvadores confirman su creencia de que las Víctimas son desagradecidas y se aprovechan de ellos.

Cuando los Salvadores acuden a sesiones de coaching, trabajar con ellos los límites y el Triángulo Dramático da muy buenos resultados. Una vez que hayan entendido la dinámica dañina y sepan cuales son sus necesidades son capaces de controlar su afán de salvar y en consecuencia de cambiar su comportamiento.

  • EL PERSEGUIDOR

Los Perseguidores lo saben todo y siempre tienen la razón. Los que se equivocan son los demás. Por lo tanto pretenden saber lo que es mejor para el otro. Se caracterizan por verlo todo o blanco o negro; el gris no existe. Su lema es:  o estás conmigo o estás contra mi.

Al igual que los Salvadores, se sienten moralmente superiores y necesitan Víctimas para desempeñar su papel de Perseguidores.

Ignoran no solo los sentimientos de los demás sino también su valor. Por eso critican, encuentran defectos, persiguen, chantajean y abusan de su poder. En particular, usan la vergüenza y la culpa para manipular. Incluso pueden castigar (aunque solo sea con su mal humor o su silencio) para que las Víctimas se sientan ansiosas e inferiores. Los Perseguidores siempre encuentran un culpable o un enemigo: el otro. Con lo cual no hay manera de resolver un conflicto con ellos ya que en cada conversación hay que andar con pies de plomo y no cuestionarlos. Utilizan amenazas para obtener lo que quieren dado que se sienten con derecho a actuar así. Y lo que quieren es que los demás no solo escarmienten y se ajusten a su forma de ver, sino también que cambien y hagan las cosas a su manera. 

¿Tengo la razón … o estoy en lo cierto? 

Los Perseguidores sienten tanta rabia e indignación que se desahoguen con las Víctimas inocentes con mucho gusto. Sin embargo no se ven como abusivos ni agresivos porque opinan que las Víctimas se lo merecen. Para sentirse seguros, los Perseguidores quieren tener el control y luchan por el poder en la relación. Imponen su punto de vista para establecer un trato de Ganador-Perdedor que les permita tapar sus complejos de inferioridad, su inseguridad y su vulnerabilidad, las cuales no reconocen. Además, confunden tener una necesidad con ser necesitado. En consecuencia, no aceptarán ninguna ayuda o se negarán incluso a considerar que alguien puede hacer algo por ellos.

Pero siempre habrá algo que reprochar, siempre habrá alguien que no se ajusta a sus expectativas. Cuando algo va mal, los Perseguidores responsabilizan a los demás de lo ocurrido para evitar culparse a sí mismo. Con esa actitud parece poco probable que acudan a sesiones de coaching ya que el responsable o el culpable siempre es el otro. Proyectan sobre los demás (a fuera) lo que no quieren ver en ellos mismos. En efecto tacharán a otros de arrogantes porque ellos mismos no pueden, ni reconocer, ni aceptar su propia arrogancia.

Como han sufrido a menudo maltrato en la infancia, siempre están a la defensiva. Reproducen la conducta del maltratador porque esperan que dominando se protegerán preventivamente de los abusos o del desprecio.

 

  • LA VÍCTIMA

Las Víctimas se sienten impotentes, incompetentes, atascadas y a veces desesperadas. Minimizan sus habilidades y sus recursos. Tampoco reconocen su propia capacidad para cambiar las cosas o influir en su destino. Además, precisamente porque la vida les «sucede», a menudo sufren de depresión. Y si por milagro sucede algo bueno, lo atribuyen a la suerte.

Según las Víctimas no se les puede reprochar nada porque no tienen ninguna responsabilidad, ninguna culpa en lo que les ocurre. Están convencidas de que la vida es muy dura, que nadie las entiende y que no importa lo que hagan, no podrán cambiar su suerte. Siempre encuentran excusas que justifican su situación.

La Víctimas aprovechan cualquier oportunidad para quejarse, hasta su tono de voz habitual es quejoso. Son eternamente víctimas de la vida misma y se las arreglan para enfermar, tener dolencias y atraer desgracias. Consiguen ahogarse en un vaso de agua en cuanto se estresan, lo que ocurre con mucha facilidad. Simplemente evitan las responsabilidades y no quieren tomar decisiones por miedo a equivocarse.

Además las Víctimas se reconocen por su forma habitual de pedir disculpas por todo y por nada. A menudo se escucha  «¡Disculpa!», «¡Perdón!», «Lo siento».

«Una víctima es alguien que espera que algo malo suceda … y por lo general sucede». (Barry K. Weinhold) 

No solo viven en un mundo ilusorio compuesto por todo lo que se imaginan o suponen (consecuencias nefastas, emociones negativas o reacciones adversas de los demás, …), también presuponen sin basarse en la realidad, sin tener indicios fehacientes que justifiquen sus creencias.

Desde luego las Víctimas adoptan un comportamiento pasivo: no toman ninguna medida, no hacen ningún esfuerzo para salir del bache. Son expertas en manipular a los demás para obtener lo que necesitan sin involucrarse demasiado en el resultado. Habitualmente sabotean la ayuda que reciben y gozan en secreto de sus fracasos. Por mucho que acudan a sesiones de coaching, su pasividad y falta de compromiso harán fracasar el intento, de tal manera que puedan culpar al profesional de la falta de resultados y demostrar su incompetencia. 

Hay dos tipos de Víctimas: las que atraen o a Salvadores o a Perseguidores. Por un lado las Víctimas crean codependencia – una excesiva dependencia emocional o psicológica del Salvador. Esta actitud fomenta un comportamiento pasivo que les impide desarrollar todas sus competencias. Por otro lado las Víctimas confirman su creencia de que la vida es muy dura e injusta cuando sufren abusos por parte de Perseguidores.

Por consiguiente, para jugar su papel de Víctimas necesitan de Salvadores o de Perseguidores … o de ambos.

Ahora vuelvo al ejemplo de la introducción.
¿Sabrías atribuir a cada mujer su rol?

¿Qué roles adoptan Javier y Sofía?

  • Javier propone soluciones aunque Sofía no le haya pedido nada explícitamente. No hay una demanda clara. Por lo tanto Javier empieza el juego en el rol de Salvador, mordiendo el anzuelo lanzado inconscientemente por Sofía.
  • Sofía empieza en el rol de Víctima porque se queja sin mencionar específicamente lo que necesita. Solicita inconscientemente a Javier que solucione el problema. Pero ella descarta todas las opciones que Javier le ofrece («Sí, pero…» – «Sí, pero…» es una pista reveladora). Entonces entra en el rol de Perseguidora («Pero ¡que dices! ¿Estás loco?… ¡Vaya solución que propones!).
  • Finalmente Javier acaba en el rol de Víctima.

Resumiendo…
Javier empieza en Salvador y acaba en Víctima
Sophie empieza en Víctima y acaba en Perseguidora.

Este ejemplo ilustra como las personas asumen un rol que va cambiando según avanza la conversación. El resultado final del Triángulo Dramático es invariablemente negativo, ya sea con conflictos, mal rollo, enfado, culpa, resentimiento, incluso sufrimiento, abuso o tragedia en los casos más graves. En el 100% de los casos los juegos acaban mal y nadie gana.

Entonces, ¿por qué jugamos en el Triángulo Dramático?

Parte 2
  • ¿Por qué jugamos?
  • ¿Cómo empieza?
  • Diferentes situaciones

14 respuestas a «El Triángulo Dramático – Parte 1»

  1. Querida Susanne, me ha encantado tu articulo, con el ejemplo y la utilidad practica que le das!!!
    Enhorabuena! y muchas gracias por tu contribución a difundir con solidez las herramientas que son de utilidad para la mejora de las relaciones, y la salud social.

    Un abrazo,

    Montse

  2. Muchas gracias Montse por tus «caricias»! Estoy agradecida al CEP y a los profesores (¡tú!) que he tenido allí porque han sido mis aliados en este proceso de constante crecimiento y aprendizaje.
    Un abrazo
    Susanne

  3. ¡Qué artículo tan interesante! Estoy deseando leer la segunda parte. Creo que todos tenemos un poco de los tres roles alguna vez en la vida.

  4. Me ha gustado mucho el post. Además justo esta tarde acabo de tener una conversación en la que me he identificado con el rol de Sofia. Ufff

  5. Muchas gracias por tu comentario! Me alegro mucho que el post te haya servido para poder reconocer el rol. Te animo a seguir leyendo! En la tercera parte hay herramientas para el cambio y en la cuarta puedes ponerte a prueba. Reconocerías los roles en las situaciones descritas?
    Un abrazo

  6. Estimada Sussanne!
    Veig que el missatge que em dones s’assembla a la vida personal de cadascú.
    Però també es veu globalment reflectit a la societat actual, i com no, a nivell històric.
    Sinó, pots recordar quantes nacions febles (Bèlgica, Holanda, Dinamarca, Filipines, Austràlia, etc.) varen patir la persecució d’altres nacions beligerants com Alemanya i el Japó a la Segona Guerra Mundial, salvades per nacions democràtiques com els EEUU i Gran Bretanya.
    Aquí tens un exemple de víctimes, perseguidors i salvadors.
    Ara bé, en quin context dins aquest triangle es trobarien nacions neutrals com Espanya, Catalunya o Suïssa, ni víctimes, ni perseguidores i tampoc salvadores?.
    Tal volta es deuria canviar el triangle per una quadratura pels que som inactius davant els problemes perquè no els volem. I no som cecs, som persones que volem conviure amb tothom, siguin d’on siguin.
    Res més a dir que estic orgullós de na Sussanne com un exemple d’immersa lingüística catalana que m’ha estimulat a estudiar-la.
    Petonets, guapíssima!
    Jaume

  7. Estimat Jaume,
    Com m’alegro que em deixis un comentari!
    T’agraeixo la teva molt bona observació i que puguis expandir el Triangle a nivel de la societat!
    Ara que ho menciones record haver llegit que algú afegia una quarta dimensió, la del « public ».
    També es pot considerar que algunes nacions no han entrat en el joc del Triangle.

    Gracies pel compliment!
    Apprendre catalá ha sigut la meva manera de no estar en el paper de Victima i de fer-me responsable per integrar-me en el meu nou lloc de vida
    Un petó

  8. Hola Susanne,

    Lo que cuentas es interesante pero creo que reducir todo a tres tipos de personas me parece simplista. No es tan fácil como eso, al menos así lo veo yo. Creo que hay más tipos de personas, diferentes tipos de víctimas (unas con más causas para serlo y otras que no tienen ninguna) y de salvadores y perseguidores como planteas en tus entradas.

    En cualquier caso creo sinceramente que es interesante lo que dices aunque a mí, este tipo de cosas, de psicología de por medio me parecen mareos de perdiz sobre el comportamiento humano que es ya de por sí, bastante mareante.

    Un saludo

  9. Hola Oscar, te agradezco el comentario. Muchas gracias por leer el artículo y por tu interés.
    Efectivamente, mi propósito es simplificar y difundir herramientas para que las personas puedan cambiar si así lo desean.

    saludos

  10. Buenas tardes Susan,

    Muy interesante el articulo, te agradezco que lo hayas compartido con nosotros.

    Estare encantado de leer las siguientes partes.

    Saludos

  11. Querida Susanne , me encantó lo que acabo de leer del primer artículo . Me sentí identificado con los tres y pude ver como habitualmente en la comunicación está este juego raro que no sabía que jugaba . Estaré encantado de seguir leyendo y trabajar con estas herramientas que compartes . Inmensamente agradecido por tu magia y tu entrega en este trabajo . Betto (*_*)

  12. Querido Betto, cómo me alegro que hayas podido ver los roles en ti! Porque reconocerlos te da la opción de cambiar y relacionarte de otra manera, simplemente en el amor, sin el drama.
    Qué charlas más interesantes vamos a tener! ?
    Gracias por tu comentario y aprecio ??

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